
El ciclo de conferencias realizado, en el marco de un Diplomado de Gobernanza, Gestión y Liderazgo Público en el Sistema Interamericano en su 5ta edición, de Organización de Estados Americanos, con la participación de 74 delegados de 15 estados, puso en relieve los principios fundamentales del derecho internacional americano y, más críticamente, las tensiones que enfrentan las democracias del hemisferio en la actualidad.
Desde la revisión de pilares como la Igualdad Jurídica de los Estados y el Principio de No Intervención, hasta el análisis de instituciones clave como la OEA y el TIAR de 1948, el debate se centró en cómo salvaguardar los valores democráticos establecidos en documentos históricos como el Pacto de Bogotá, el cual demanda la naturaleza democrática de todos los países miembros.
Una parte central de las jornadas se dedicó a examinar el rol y la evolución de las Misiones de Observación Electoral (MOE). Lideradas por expertos como Gerardo de Icaza (DECO/OEA) y con la participación especial de la ex-presidenta Laura Chinchilla(quien compartió su experiencia como Jefa de Misión), se documentó el vasto historial de la OEA: más de 335 misiones en 28 países desde 1962. El objetivo primordial de estas misiones es la legitimación de los gobiernos, un proceso que concluye con la emisión de un informe preliminar rápido (2-3 días) y un informe final detallado (4-5 meses).
Sin embargo, el consenso se quebró al abordar los desafíos contemporáneos. Las MOE se enfrentan a un panorama de creciente polarización y violencia, un problema que se agrava por la irrupción de fenómenos como la post-verdad y la desinformación masiva. El análisis del Caso Brasil ejemplificó cómo el uso de plataformas como WhatsApp, Twitter y TikTok, y la proliferación de cuentas falsas, han complicado el acceso a información veraz, creando una peligrosa separación entre el «mundo de los likes» y la realidad.
Este contexto de desinformación se enmarca en una problemática más profunda: la percepción de la ineficiencia de las democraciasfrente a la supuesta eficacia de los regímenes autoritarios. Aunque las democracias se sustentan en variables esenciales como las libertades civiles, la participación política y la confianza en las instituciones, los ponentes expresaron una clara preocupación sobre la erosión de estos cimientos. La advertencia final de que la región se mueve «del 2016 al 2025 hacia el autoritarismo» subraya la urgencia de reevaluar y fortalecer los mecanismos de defensa democrática. En este sentido, la ex-presidenta Chinchilla no solo validó la necesidad de las MOE, sino que también hizo un llamado a potenciar la participación política de las mujeres como un componente indispensable para revitalizar la salud democrática.
Las conferencias no solo revisaron el marco normativo e histórico de la OEA, sino que sirvieron como un severo recordatorio de que la democracia en las Américas está siendo desafiada en dos frentes: la manipulación informativa digital y la tentación del autoritarismo eficiente. El futuro de la estabilidad regional depende de la capacidad de los Estados y las instituciones de observación para adaptarse a esta nueva realidad, proteger la verdad electoral y fomentar una ciudadanía más robusta y participativa.
