La ciudadanía es la que pierde

Cuando no existen partidos políticos que dicten la filosofía de gobernanza habrá gente que se crea indispensable para dictarla.

La meta de un político es dirigir su país para implantar su credo político o ideas personales, llevarlo al progreso y bienestar total. Las piruetas solo son para adornar sus verdaderos anhelos y pasiones que han hecho mella desde muy temprano, caso contrario no deberíamos tener leyes de la democracia, Constitución del Estado. 

Es inamisible que Contraloría General del Estado se involucre en el derecho electoral y los diputados (ahora “asambleístas”) no protesten al violar la esfera de su competencia. En cualquier momento se inmiscuirá en las aprobaciones de leyes que no sea de su agrado.  La Constitución de la República, determina que el Presidente de la República tiene la facultad de convocar a consulta popular por lo que bien puede consultar a los ciudadanos sobre algún tema de relevancia y para ello precisamente debe ser Presidente de la República quien lo haga. Las payasadas que se les ocurre bajo el manto del delirio y del sueño infantil de ser aclamado como el César o emulando a Velasco Ibarra de la gloriosa y allí recién querer realizar los cambios.  

El político tiene que ganar la elección presidencial con la promesa de los cambios que estime y aplicar el Art. 147.6 C.R. de lo contrario es inaceptable que se trate de torpedear tanto unas elecciones democráticas como una presidencia legítima.    

Ab. Franklin Lituma Manzo – litumafranklin@hotmail.com 

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