Las normas de convivencia en una sociedad incluyen la ética y la ciudadanía que forman la cultura política, por lo que se puede decir que esta, es el conjunto de investigaciones, evaluaciones y actitudes de un conglomerado ciudadano que se manifiesta en diversos aspectos de la vida.

Los partidos políticos deben tener escuelas de formación de donde surjan líderes carismáticos (son necesarios) con conocimientos de los problemas de su conjunto. Es que la política no es un juego de parchís. El ser humano es social, por lo que la formación tiene que estar ligada a las necesidades de sus congéneres y el modelo indispensable a sus soluciones. El que aspira a gobernar debe tener ética y por sobre todo el conocimiento.
En España acaba de renunciar a todo lo que es hacer política activa el líder del partido Unidos Podemos. Hace poco en Ecuador Jaime Nebot también renunció a todo lo que sea política activa. Antes en la madre patria, Albert Rivera, fundador del Partido Ciudadanos dejó su cargo, su nombramiento y sus aspiraciones políticas. Es cuestión de ética.
Conocemos a ciertos ecuatorianos que hicieron actividad política y se alejaron a fin de que otros traten de solucionar los acuciantes problemas de nuestro país. Sin embargo, la mayoría se empecinan y siguen sin dar oportunidad y muchos menos dejan cuadros.
