El Estado es de los ciudadanos que viven allí, trabajan, se educan, recrean, hacen hogar, engrandecen y también hacen las discordias por lo que está constituido en una estructura constitucional dividida en poderes: Ejecutivo, legislativo y judicial los que giran alrededor de elementos denominados población, territorio y poder mismo.

El Estado no es otra cosa que la resultante de la organización socio-política de una Nación. En opiniones anteriores con relación a Venezuela expresé que era un Estado fallido y ahora se dice que el Ecuador es un Estado fallido.
El desgobierno, las mascaradas de pillajes con tinte político, la desvergüenza de funcionarios elegidos por el voto popular y también de los designados ha sembrado en una parte importante de ecuatorianos la duda de todo hasta de la existencia de un Estado de Derecho. Es peligrosa la desconfianza, más de su pertenencia como Estado constitucional. Las fantasías, alucinaciones, pensamientos desorganizados, comportamiento anormal es lo que está sucediendo en el Ecuador, debemos convenir que el Estado ecuatoriano se encuentra en franca esquizofrenia.
La desorganización y la frecuente incoherencia regularmente nos demuestra la enfermedad que desgraciadamente repercute a toda la población. Podríamos también pensar que es una completa urdimbre que a muchos les conviene.
Ab. Franklin Lituma Manzo – litumafranklin@hotmail.com
