Reducción de las desigualdades: La desigualdad de género

Uno de los problemas más comunes en la sociedad es la desigualdad de género, la cual es una lucha que ha llevado años existiendo y aún continúa.

 Campaña del japonés Kazunori Shiina

Alguien que no se ha informado, percatado o investigado pensará qué esto no llegará a algún lado o ya hemos alcanzado la igualdad y estamos luchando por gusto. La verdad es que no, no hemos alcanzado la igualdad, pero tampoco estamos muy lejos, se ha avanzado bastante. Pero, ¿realmente hombres y mujeres podremos ser iguales?

El avance contraproducente

Uno pensaría que durante este tiempo el tratar de igualar las cosas nos acercará al objetivo principal. Pero, “conforme esta crece, las preferencias entre hombres y mujeres se hacen más diferentes. La evidencia disponible es testaruda y ahora un nuevo estudio vuelve a confirmar que esta relación se da en casi 80 países” (Jiménez, 2018).

Esto se le llamó “paradoja de la igualdad de género”, la cual se trataba de que cuanto más se igualaban los derechos para ambos géneros, más se notaban las diferencias en las preferencias entre el hombre y la mujer, por ejemplo las carreras universitarias como ingeniería en sistemas es más elegida por mujeres qué por hombres, y también lo contrario, en electricidad y generación de energía el hombre lo elige más que la mujer, y no es que hubiese restricciones la diferencia se hallaba en la preferencia.

Alcanzando la igualdad

“Cuando se toma en cuenta la estrecha relación entre la lucha de las mujeres por la igualdad y la de los derechos de las humanas, se puede ver más claramente que ambas han sido una lucha por lograr una ciudadanía plena. Es decir, los esfuerzos de las mujeres por la igualdad entre los sexos han sido por el reconocimiento de su pertenencia a la especie humana, condición que ya habían alcanzado la mayoría de los hombres. Por eso es entendible que algunas veces esta lucha aparenta ser más una por ser iguales a los hombres, que una por lograr derechos para todas las mujeres”. 

(Facio, n.d.).

Esta cita nos dice que tanto hombres y mujeres querían lo que cualquier humano quisiera: el reconocimiento, y no era un reconocimiento de fama o talento sino de pertenecer a la misma raza: la humanidad solo que el hombre lo había logrado primero y la mujer muchos años después. Es que con esta lucha por la igualdad estaba empezando a hacer entender al hombre qué son lo mismo: humanos.

El silencio de un hombre

Cuando dicen igualdad de género o discriminación de género siempre pensamos en el hombre como el malo y la mujer como la víctima, aunque no se quiera hay que admitirlo, lo hacemos. El hombre no queda atrás, porque también está siendo víctima de discriminación, la diferencia es que se queda callado o ni siquiera se da cuenta de que abusan de él.  

Respondiendo a la pregunta inicial, ¿realmente hombres y mujeres podremos ser iguales? Hemos avanzado en grandes medidas o acciones durante todos estos años reduciendo la brecha de la desigualdad de género y, aunque aún se hallan diferencias entre los pensamientos del hombre y de la mujer se pueden seguir encontrando formas para que ambos géneros no se sientan excluidos mutuamente dando un equilibrio de poder social, político, e incluso un equilibro en la relación matrimonial. 

Por Santiago Andrés Lituma Olvera 

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